Mujeres indígenas y afromexicanas

Las mujeres indígenas y afromexicanas se enfrentan al aumento de la violencia de género, al recorte en los recursos asignados a las Casas de la Mujer Indígena (CAMI) y la falta de información con pertinencia cultural y lingüística.

Las mujeres indígenas y afromexicanas representan el 51% de sus poblaciones.
En los municipios donde vive al menos 10% de la población afrodescendiente, la proporción de mujeres que no saben leer ni escribir casi se triplica en comparación con el total nacional.


Acciones de la sociedad civil

  • Realización desde el ILSB, la Asamblea Nacional Política de Mujeres Indígenas, la colectiva Mujeres Afromexicanas en Movimiento y ONU Mujeres del foro virtual: “Mujeres que resisten: Indígenas y afromexicanas frente a la pandemia” con el objetivo de visibilizar la situación de las mujeres en este contexto así como sus principales demandas.
  • Publicación y difusión de materiales sobre los impactos del COVID-19 en mujeres indígenas y afrodescendientes.

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1. Antes de COVID-19

En México, más de 25 millones de personas se identifican como indígenas, más de 1.3 millones como afromexicanas y las mujeres indígenas y afromexicanas representan el 51% de sus poblaciones. Ellas y sus comunidades se enfrentan al racismo y la discriminación históricas contra las que han luchado para lograr el reconocimiento a sus derechos humanos. Sin embargo, las barreras estructurales respecto al acceso a sus derechos persisten: se enfrentan a sistemas de salud y justicia que son deficientes, que les imponen barreras adicionales discriminatorias y que no toman en cuenta sus necesidades específicas, como contar con intérpretes y la necesidad de sistemas multiculturales.

Para las mujeres afromexicanas existe apenas un incipiente reconocimiento a su identidad y una falta de políticas públicas focalizadas. Una muestra es el analfabetismo que prevalece en los municipios en donde vive al menos 10% de la población afrodescendiente, en los cuales la proporción de mujeres que no saben leer ni escribir casi se triplica en comparación con el total nacional.

2. El impacto de la pandemia por COVID-19

La emergencia por COVID-19 ha afectado a las mujeres indígenas y afromexicanas de diversas formas. Entre ellas, económicamente, dado que muchas de ellas viven al día y, quienes tienen trabajos remunerados, los realizan en el sector informal y con la venta de productos. Por otro lado, los servicios de clínicas y hospitales han redirigido su atención a la COVID-19, quitándole prioridad a la salud sexual y reproductiva y generando confusión sobre dónde deben acudir en contextos cuya infraestructura y atención ya era precaria.

Asimismo, el Decreto de Austeridad firmado el 23 de abril de 2020 provocó la cancelación del presupuesto para las 35 Casas de la Mujer Indígenas (CAMI), que son espacios en donde las mujeres indígenas y afromexicanas brindan atención a otras mujeres con pertinencia cultural, perspectiva de género y derechos humanos en las vertientes de derechos de las mujeres, prevención de violencia contra las mujeres, derechos sexuales y reproductivos. En el contexto actual, en el que la violencia contra las mujeres va en aumento (como lo han mostrado las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública) el Estado incumple su obligación de garantizarles a las mujeres indígenas y afromexicanas una vida libre de violencia y el derecho a la salud, además de atentar contra instituciones que realizan esta labor.

Para las mujeres indígenas y afromexicanas también ha existido una falta de información con pertinencia cultural y lingüística y en formatos accesibles sobre las medidas de prevención y atención de la COVID-19, en especial para mujeres embarazadas. Asimismo, se ha ignorado la brecha digital que existe en sus comunidades, lo que genera una mayor carga para quienes han tenido que asumir la educación a distancia para sus hijas e hijos.

Existe una preocupación específica respecto a las jornaleras agrícolas que forman parte de los 2.2 millones de personas que desempeñan esta labor y viven en condiciones de alta vulnerabilidad, y para quienes no existen protocolos o medidas específicas.

La pandemia por COVID-19 ha puesto en evidencia el racismo estructural y las profundas desigualdades que enfrentan los pueblos y comunidades afromexicanas, empezando por la falta de datos desagregados sobre la proporción de personas afromexicanas afectadas por la enfermedad.

Conversatorio Mujeres que resisten: indígenas y afromexicanas frente a la pandemia

3. El papel del gobierno al respecto

Para hacer frente a estas afectaciones, el gobierno mexicano ha llevado a cabo algunas acciones que contemplan:

  • Participación y compromiso de INMUJERES, CONAPRED, INPI y CONAVIM en el foro virtual “Mujeres que resisten: Indígenas y afromexicanas frente a la pandemia” para sumar esfuerzos colectivos e impulsar la liberación del presupuesto destinado a las CAMI. Sin embargo, el pasado 25 de mayo el rubro de Derechos Indígenas del cual se desprendía su financiamiento fue cancelado.
  • Realización de una “Guía de atención a los pueblos indígenas y afromexicanos sobre la atención ante la emergencia sanitaria por COVID-19” con traducción en 35 lenguas indígenas y sus variantes por parte del INPI .
  • Difusión de mensajes sobre la COVID-19 aprobados por la Secretaría de Salud en lenguas indígenas mediante el Sistema de Radiodifusoras Culturales Indígenas del INPI. Aunque, de acuerdo con testimonios de mujeres indígenas, el material no se ha difundido en comunidades lejanas y con poco acceso a cobertura telefónica o nula conectividad a internet.
  • Distribución del INPI de 73,926 paquetes alimentarios para beneficiarios de Casas y Comedores de la Niñez Indígena.

4. Acciones a favor de las mujeres indígenas y afromexicanas

a) De la sociedad civil

  • Realización desde el ILSB, la Asamblea Nacional Política de Mujeres Indígenas, la colectiva Mujeres Afromexicanas en Movimiento y ONU Mujeres del foro virtual: “Mujeres que resisten: Indígenas y afromexicanas frente a la pandemia” con el objetivo de visibilizar la situación de las mujeres en este contexto así como sus principales demandas.
  • Publicación y difusión de materiales sobre los impactos de la COVID-19 en mujeres indígenas y afromexicanas.
  • Trabajo de articulación nacional y regional en el fortalecimiento de liderazgos y procesos organizativos para mejorar la situación de mujeres, jóvenes y niñas indígenas y afromexicanas desde el Programa de Mujeres Indígenas del ILSB.
  • Impulsar y acompañar los ejercicios de monitoreo de los servicios sexuales y reproductivos realizados por organizaciones de mujeres indígenas y afromexicanas desde el Programa de Mujeres Indígenas del ILSB.

b) Recomendaciones al Estado

  • Reconocer, asumir y atender el incremento de las múltiples formas de violencia en contra de las niñas, jóvenes y mujeres.
  • Impulsar la coordinación entre instituciones y autoridades comunitarias para garantizar mecanismos de atención integral en salud y justicia, con pertinencia cultural y lingüística a través de intérpretes y traductoras a mujeres indígenas y afromexicanas, tanto dentro de sus comunidades como para aquellas en situación de migración e inmigración, jornaleras agrícolas y comerciantes ambulantes, que enfrentan múltiples violencias y vulnerabilidad en el acceso a la salud y justicia.
  • Reconocer la importante labor de las CAMI, dotándolas de recursos económicos y fortaleciendo esta política pública con la creación de nuevos albergues y refugios. Asimismo, fomentar el trabajo de las organizaciones de la sociedad civil para que sigan brindando servicios legales, psicológicos y de refugio a mujeres indígenas y afromexicanas en todo el territorio nacional, incluyendo a aquellas que atienden a personas con discapacidad.
  • Implementar acciones transversales que permitan el acompañamiento adecuado a mujeres, jóvenes y niñas indígenas y afromexicanas con discapacidad para su atención médica inmediata en caso de contagio, así como personal capacitado o intérpretes en lenguaje de señas.
  • Garantizar la seguridad de las defensoras de los territorios indígenas mediante el diseño e implementación de protocolos adecuados que pongan en el centro la vida y dignidad de las mujeres, en el contexto de COVID-19.
  • Garantizar la infraestructura hospitalaria, la accesibilidad, los mecanismos de traslado y de comunicación lejanas a hospitales regionales y los insumos necesarios para brindar atención oportuna y libre de discriminación.
  • Garantizar la salud sexual y reproductiva de las mujeres indígenas y afromexicanas en este contexto de pandemia.
  • Impulsar la coordinación entre las autoridades municipales y el sector salud para difundir información clara y oportuna sobre COVID-19 a las familias indígenas y afromexicanas, con enfoque étnico racial, etario y de género, considerando a las personas con alguna discapacidad.
  • Generar mecanismos de colaboración del sector salud y autoridades municipales para garantizar insumos de trabajo a las parteras tradicionales, que permitan realizar su labor sin riesgo de contagio y sin discriminación.
  • Garantizar el abasto de alimentos y productos básicos que aseguren precios justos en los productos, y generar mecanismos de financiamiento y difusión de las acciones o políticas públicas diseñadas para apoyar emprendimientos locales de mujeres afromexicanas e indígenas jefas de familia y madres solteras sin empleo formal durante la pandemia.
  • Garantizar el acceso a la educación de la niñez y juventudes afromexicanas e indígenas, a través de una política pública que invierta en internet gratuito para las comunidades, generando mecanismos de acompañamiento y materiales con pertinencia cultural.

Más información:

Programa de Mujeres Indígenas del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir https://ilsb.org.mx/equipo/programa-de-mujeres-indigenas-promui/