Niñas y adolescentes

Las niñas y adolescentes están invisibilizadas en la atención del COVID-19, en gran medida porque epidemiológicamente el virus les ha afectado menos, tanto por la edad como por el sexo. Sin embargo, enfrentan violencia familiar y la posibilidad de que se incrementen las brechas de género.

En México el 31.4% de la población son niñas, niños y adolescentes, del cual 49.1% son mujeres. (CONAPO, 2019)
Las mujeres son más violentadas que los hombres en sus entornos familiares, especialmente entre los 14 y 15 años. (UNICEF, 2019)


Acciones de la sociedad civil

  • Acciones de visibilidad desde la Red por los Derechos de la Infancia en México:
    • Webinars
    • Conferencias de prensa
    • Sistematización de información

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1. Antes de COVID-19

En México las niñas, niños y adolescentes enfrentan múltiples desigualdades respecto a sus derechos a la salud, a una vida libre de violencia, a la alimentación, a la educación, participación, reducción de presupuesto, entre otros. Como consecuencia de estas desigualdades, las niñas y adolescentes presentan una alta incidencia en comorbilidades y otras afectaciones a su salud que les coloca en riesgo de sufrir una versión de COVID-19 de forma letal.

Además, de acuerdo con CONEVAL, 4.8 millones de niñas, niños y adolescentes no asistían a la escuela antes de la pandemia. Asimismo, de acuerdo con datos del INEGI, se estima que 3.2 millones de niñas, niños y adolescentes de 5 a 17 años se encontraban en condición de trabajo infantil, de las cuales casi 40% son mujeres. Y el 49.6% de la niñez y adolescencia en México se encuentra en situación de pobreza.

Respecto a la violencia que enfrentan, 63% de las niñas y niños de entre 1 y 14 años han experimentado al menos una forma de disciplina violenta durante el último mes e independientemente del tipo de acto, las mujeres son más violentadas que los hombres en sus entornos familiares, especialmente entre los 14 y 15 años de forma casi igual por sus hermanos, madre y padre.

2. El impacto de la pandemia por COVID-19

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), una de las grandes preocupaciones frente al COVID-19 en la niñez y la adolescencia, es que la baja incidencia de la enfermedad a nivel clínico les invisibiliza y les coloca en mayor riesgo. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, hasta el 18 de octubre de 2020, hay 24,581 niños, niñas y adolescentes que han sido contagiados por el virus (de los cuales 12,118 son mujeres) y se reportan 289 defunciones (135 mujeres).

Otra de las profundas afectaciones a las niñas, niños y adolescentes tiene que ver con el cierre de escuelas en todo el país que afectó a 37,589,611 alumnos y alumnas en México. A pesar de diversos esfuerzos para mitigar el cierre de escuelas, como el programa “Aprende en casa”, estas medidas excluyen a la población más vulnerables. De acuerdo con datos oficiales, el 1.4 millones de hogares todavía no cuentan con señal de televisión digital, únicamente el 44.3% de los hogares del país disponen de computadora y el 56.4% de las familias en México tiene acceso a internet mediante conexión fija o móvil. Por lo que, muchas niñas y adolescentes reciben pocas o nulas oportunidades de aprendizaje.

Además, el cierre de escuelas trasladó el trabajo de cuidado y acompañamiento académico a las familias, papel tradicionalmente asignado a las mujeres y a las niñas. Y si bien, las políticas educativas, de cuidado e incluso de salud alivian la carga estatal, esto se logra a costa de la doble o triple jornada y del trabajo no pagado de las mujeres y niñas. Precisamente por ello, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) considera que los efectos serán devastadores para las niñas y mujeres adolescentes, y sin una intervención adecuada, las brechas de género se podrían profundizar lo que llevará a un aumento en el riesgo de explotación sexual, embarazo precoz y matrimonio precoz y forzado.

Resulta necesario mencionar la vulnerabilidad económica y social en la que se encuentran las niñas y mujeres, ya que con datos a mayo de 2020, el 62.2% de las personas que trabajan en hogares con niñas, niños y adolescentes trabajan en el sector informal, lo que les imposibilita el resguardo domiciliario.

Finalmente, durante la pandemia se han aprobado medidas regresivas a los derechos de niñas y adolescentes sin mecanismos que respeten su activa participación, como es el caso del PIN parental, un candado para que madres, padres y tutores puedan impedir su educación sexual. O bien, el acuerdo presidencial para que las Fuerzas Armadas realicen funciones de seguridad pública, lo que coloca en riesgo principalmente a niñas y adolescentes quienes han sufrido diversas agresiones por cuerpos armados. Estas iniciativas, se presentan en medio del alza de denuncias de violencia intrafamiliar a partir de la pandemia, del incremento de delitos de índole sexual y de la represión a protestas feministas, todas con afectaciones particulares hacia niñas y adolescentes.

3. El papel del gobierno al respecto

  • Emisión de un acuerdo para la suspensión de las clases en las escuelas de educación preescolar, primaria, secundaria normal y demás para la formación de maestros de educación básica del Sistema Educativo Nacional, así como aquellas de los tipos medio superior y superior dependientes de la Secretaría de Educación Pública.
  • Lanzamiento de un micrositio para niños, niñas y adolescentes y del programa “Aprende en casa”.
  • Realización de una conferencia vespertina en el marco del Día del niño y la niña con participación de la infancia y adolescencia.
  • Implementación de diversos programas a nivel federal de apoyos y medidas económicas. Resalta un millón de apoyos (crédito a pagar en tres años) a trabajadores(as) independientes y trabajadores(as) del hogar.
  • Previniendo posibles aumentos en embarazos no planeados y/o no deseados en adolescentes, la Secretaría de Salud bajo el enfoque de servicios esenciales, los servicios de salud amigables para adolescentes continúan funcionando en su integridad.
  • Creación de los Lineamientos para la prevención, detección y atención de COVID-19 en niñas, niños y adolescentes (NNA).
  • Lanzamiento de la convocatoria OpiNNA “Nueva Normalidad” dirigida a niñas, niños y adolescentes respecto a su opinión de la nueva normalidad.

4. Acciones a favor de las niñas y adolescentes

a) De la sociedad civil

  • Acciones de visibilidad desde la Red por los Derechos de la Infancia en México:
    • Diseñar medidas de prevención de la Covid-19 entre niñas, niños y adolescentes
    • Entrega de víveres para palear la ralentización económica.
    • Webinars en el marco de la iniciativa #TejiendoRedesInfancia, con el objetivo de ofrecer insumos de análisis en materia de derechos de niñas, niños y adolescentes durante la pandemia.
    • Seguimiento a indicadores referentes a los derechos de niñas, niños y adolescentes en el marco de la pandemia, con el objetivo de establecer mejores estrategias para la defensa de sus derechos en el marco de la crisis sanitaria internacional.
    • Presentación del informe “Impacto de la pandemia de COVID-19 en los Derechos de la Infancia en México. Desafíos y oportunidades”.
  • Realización de una investigación del Population Council sobre conocimientos, actitudes y prácticas relacionadas con COVID-19 con personas adultas, adolescentes y autoridades comunitarias de comunidades indígenas en Chiapas y Yucatán.

b) Recomendaciones al Estado

  • Ampliar las campañas de comunicación masivas sobre los derechos de las niñas, niños y adolescentes que incluyan medidas de educación sexual integral.
  • Equipar y acondicionar los centros educativos de forma adecuada para su reapertura lo que incluye garantizar el acceso al agua y jabón, y mantenerlos limpios y desinfectados.
  • Monitorear la salud y el bienestar de la niñez con regularidad y garantizar la provisión de kits de limpieza y protección para niños y mujeres gestantes.
  • Brindar apoyo para prevenir la vulneración de derechos, situaciones de abuso y maltrato por vía telefónicas especializadas.
  • Asegurar apoyos para que los refugios de mujeres víctimas de violencia continúen en operación.
  • Expandir los programas de transferencias económicas a todas las familias que aún no cuentan con programas de protección social, y que en este momento de crisis sanitaria se encuentran en el sector informal de la economía o en riesgo de perder sus ingresos económicos, empezando por aquellas familias donde hay niñas y niños.
  • Ampliar el acceso a servicios de atención y apoyo para niñas, niños y adolescentes que sufren violencia y maltratos al interior de la familia, trata de personas, abuso y explotación sexual, embarazos forzados y explotación laboral.
  • Promover información para madres, padres y personas cuidadoras para fortalecer prácticas de una crianza positiva y libre de violencia.
  • Contar con información desagregada de niñas y adolescentes durante esta pandemia: necesidades específicas, atención y tratamiento de COVID-19.
  • Garantizar la atención integral de mujeres adolescentes en los servicios de salud amigables con perspectiva de género y de juventud y la implementación de la educación integral en sexualidad en la niñez y adolescencia.
  • Generar acciones integrales para la prevención y atención de violencia contra niñas y adolescentes durante la pandemia.
  • Fortalecer los sistemas de referencia entre instituciones y servicios de atención para que los derechos sexuales de niñas y adolescentes se garanticen.

Más información:

Red por los Derechos de la Infancia – http://derechosinfancia.org.mx

Balance – https://www.balancemx.org/